Sea Glass
Las microalgas son los organismos fotosintéticos más eficientes de la Tierra, capaces de absorber hasta 50 veces más CO₂ por metro cuadrado que los bosques. Imagina un mundo donde las fábricas y los sitios de extracción se reemplazan por granjas gigantes de microalgas, que absorben toneladas de CO₂ diariamente. Esta visión no es solo un sueño: es posible. Aparte de hacer la fotosíntesis, un tipo de microalga llamada «diatomea» extrae óxido de silicio, un mineral abundante en el agua de alrededor y lo precipita en las paredes de célula sílice, lo que lo hace el material más resistente conocido en la naturaleza. La sílice, el componente principal de la arena, es esencial para fabricar vidrio y hormigón.
Cultivando diatomeas para aplicaciones materiales, podemos reducir la dependencia en la extracción de arena destructiva para el medio ambiente, que daña los ecosistemas costeros, cuenta con condiciones de trabajo peligrosas y consume mucha energía. Más allá de la captura de carbono, las diatomeas pueden purificar aguas residuales y sus organismos se pueden procesar para extraer petróleo para la producción de biocombustibles.
Los estanques de microalgas se pueden situar en cualquier lugar, incluyendo tierras no fértiles, y por tanto impulsan la economía local sin competir con los campos de cultivo. Después de una investigación meticulosa científica y de materiales, nació ‘Sea Glass’. Hecho un 90% de sílice diatomea, mantiene las propiedades del vidrio tradicional y requiere menos energía para fundirlo. Este nuevo material abre las puertas a un futuro donde los materiales no se extraen, sino que se cultivan.
Cultivando diatomeas para aplicaciones materiales, podemos reducir la dependencia en la extracción de arena destructiva para el medio ambiente, que daña los ecosistemas costeros, cuenta con condiciones de trabajo peligrosas y consume mucha energía. Más allá de la captura de carbono, las diatomeas pueden purificar aguas residuales y sus organismos se pueden procesar para extraer petróleo para la producción de biocombustibles.
Los estanques de microalgas se pueden situar en cualquier lugar, incluyendo tierras no fértiles, y por tanto impulsan la economía local sin competir con los campos de cultivo. Después de una investigación meticulosa científica y de materiales, nació ‘Sea Glass’. Hecho un 90% de sílice diatomea, mantiene las propiedades del vidrio tradicional y requiere menos energía para fundirlo. Este nuevo material abre las puertas a un futuro donde los materiales no se extraen, sino que se cultivan.