Noticias

Elisava participa en la petición de una gestión ética de los datos personales durante la crisis del COVID-19

Fecha:


En momentos como el actual, toda ayuda en la lucha contra la propagación de la pandemia del COVID-19 es imprescindible. Una ayuda que no solo atañe al sector sanitario y el de aprovisionamiento de alimentación y otros servicios básicos. También entran en juego otros ámbitos estratégicos –a menudo vitales– para mejorar las medidas de contención, como son el tecnológico y el del análisis y tratamiento de datos. Pero en este contexto, ¿cómo pueden convivir el derecho a la privacidad de los ciudadanos y otros derechos más inmediatos y prioritarios como el de la vida?

Partiendo de este dilema y de la necesidad de preservar la privacidad de la ciudadanía en el contexto del actual estado de alarma, un grupo de 60 abogados, académicos y expertos de categoría internacional han firmado una carta dirigida al Gobierno de España en relación al tratamiento de los datos personales a través de las apps surgidas (y de las que puedan surgir) en el marco de la lucha contra la pandemia.

Uno de los firmantes de la carta es el Dr. Ariel Guersenzvaig, Director del Máster Universitario en Diseño y Comunicación y Codirector del Máster en Diseño y Dirección de Proyectos para Internet, ambos programas de Elisava.

El comunicado quieren dejar claros dos puntos básicos: 

  1. El apoyo al Gobierno en su uso y manejo de tecnología que afecte a datos personales, potestad ya recogida en el artículo 9.2 del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea para casos excepcionales como la actual crisis del coronavirus. 
  2. La defensa que el uso de esos datos es solo para un objetivo y durante un plazo estricto de tiempo.

Límites a la recopilación de datos personales

Los límites para la recopilación de datos personales deben ser básicamente de tres tipos:

  1. Que sea segura y proporcional. Las autoridades no pueden aprovechar esta crisis para aumentar su control o conocimiento de la ciudadanía.
  2. Que la conservación de los datos tenga un objetivo y caduque. El periodo de crisis debe tener un objetivo y un límite. Evitar que los datos más sensibles, como los de geolocalización o salud, permanezcan en actores públicos y privados que pueden venderlos a terceros. Una sola excepción: el aprovechamiento científico de su análisis hasta que exista una vacuna para el COVID-19 en un plazo de 18 meses”.
  3. Que el desarrollo de las herramientas sea cuidadoso con los datos. Que “los datos personales no sean accesibles, sin la intervención de la persona, a un número indeterminado de personas físicas”.

Por último, la carta pide la creación de un grupo específico y permanente, como ya existe, por ejemplo, en Dinamarca, formado por “representantes del Gobierno de España, la comunidad científica, compañías tecnológicas y expertos en protección de datos”, entre otros, que evite que se implante “en el territorio nacional un estado de vigilancia tecnológica permanente”. 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia.

Si sigues navegando, consideramos que aceptas nuestra

política de cookies