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Un billete de ida a Nueva York

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Hablamos con Marta Caro, Elisava Alumni, sobre su experiencia profesional en Estados Unidos. 

Me llamo Marta Caro y me gradué del Grado en Diseño en Elisava el año 2012. Poco después, y con muchas ganas de aventurarme dentro del mundo profesional, me surgió la oportunidad de irme a Nueva York a trabajar como becaria de una agencia bastante reconocida llamada 2x4.

La verdad es que cuando mandé mi portafolio a 2x4, ni por asomo me imaginaba que ellos pudieran interesarse en mi perfil. Llamé a puertas sin pensármelo demasiado porque para mí era como un juego de autoafirmación, no lo tenía nada previsto. Al día siguiente recibí un correo de la agencia. ¡No me lo podía creer! ¡Estaba a punto de adentrarme en una de las aventuras más importantes de mi vida! Después de una caótica entrevista a través de Skype, me confirmaron que aceptaban mi solicitud y que debía empezar a preparar los papeles, me esperaban en la oficina al cabo de unos meses.

En 2x4 tuve la oportunidad de trabajar con clientes como Prada, Pamm Museum, Rubin Museum of Art, Design Within Reach o Herman Miller, entre otros. También congenié muy bien con mis compañeros de trabajo, tanto que hoy en día aún mantengo la amistad con ellos. Descubrí también ciertas distinciones culturales. Los norteamericanos son personas muy abiertas, pero a la vez es difícil llegar a establecer una conexión que vaya más allá de simplemente ser “conocidos”.
 

Estatua de la Libertad, Nueva York


Cuando se iba terminando mi período como becaria en 2x4, pensé en aprovechar y buscar trabajo en la ciudad. Era consciente que en España aún había crisis económica y no quería arriesgarme a volver y no encontrar trabajo. Así fue como empecé a preguntar a todas las personas que conocía de mi entorno profesional por si conocían estudios que buscaran a diseñadores gráficos.

Encontré trabajo, el que definió por completo mi carrera profesional. Ya no era becaria, ahora era diseñadora junior en una start-up llamada The Line, una tienda totalmente alejada de lo convencional que mezclaba el mundo online y offline de forma muy innovadora para la época. El mundo online incluía la tienda e-commerce, donde además se introdujo el concepto de Stories, un contenido editorial donde el producto es el centro de la historia. The Apartment by The Line era su versión offline, un amplio loft en el Soho que invitaba a los visitantes a pasearse, sentarse y comprar dentro de la familiaridad de una casa real. Es una autentica experiencia donde se aprende la historia de cada uno de los objetos y se disfruta de la atmósfera que desprende el conjunto.

La experiencia en la start-up fue totalmente diferente a la de una agencia. Por un lado, teníamos más control de los proyectos, nuestros “niños”. El equipo creativo era muy pequeño, de unas 5 personas, y teníamos libertad creativa completa, y nos entendíamos muy bien entre nosotros (era como trabajar con un grupo de amigos). Por otro lado, se podía percibir una falta de estructura bastante grande que afectaba a la empresa a escala global. Por esta misma razón decidí que el siguiente visado me debía permitir trabajar como autónoma. Una vez obtenido, firmé un nuevo contrato con la misma empresa, esta vez como autónoma, con tal de ganar independencia profesional y captar nuevos clientes.
 

Soho, Nueva York


En The Line trabajé 4 años. Aprendí muchísimo sobre muchas cosas, no solo en diseño, sino también en gestión de proyectos y de empresa en general. También puedo decir que trabé amistades muy valiosas para mí. Ahora ya hace dos años que soy autónoma. Trabajo un par de días a la semana en Uniqlo Creative Lab, y la resta de días gestiono distintos proyectos con clientes propios. Desarrollo branding, diseño digital (páginas web principalmente) y también hago edición de vídeo y dirección de arte de fotografía.

Poco me podía imaginar que esta experiencia durara tantos años, ahora miro hacia atrás y me siento una persona distinta, ya no soy esa chica ingenua que llegó de manera casi inconsciente, intentando descubrir qué dirección profesional debía tomar. Esta experiencia me ha hecho crecer tanto profesionalmente como personalmente, y ha hecho que tenga “la piel más dura”, como dicen aquí.

Nueva York puede ser una ciudad dura, llena de contrastes y altibajos. Es una ciudad que vibra constantemente, casi que es el centro del mundo, como algunos creen. A nivel creativo, es una ciudad muy enriquecedora, que te hace in más allá de tu zona de confort. No es fácil, pero te llega a estimular muchísimo. El arte nunca se acaba. Cuando ya has visto una exposición por aquí, se inaugura otra por allá. Es uno de los motivos que han hecho que me quede mucho más tiempo. Muchos artistas, creativos y gente interesante de todo el mundo viven aquí, cada uno con sus proyectos e ideas, y así, sin darte cuenta, entras en la misma dinámica y te pones las pilas.

Flatiron Building, Nueva York


Por último, unos temas de logística más bien prácticos:

El idioma: casi en todos lados se habla español, pero si quieres vivir en Nueva York, es esencial que tengas, como mínimo, un nivel básico de inglés para la comunicación, sobre todo en un ambiente de trabajo.

El visado: hay muchas opciones. Yo recomiendo seguir el mismo camino que yo, es decir, entrar como becario en el mundo laboral (con un visado J1 de estudiante). Aquí todo se mueve mucho a través del networking y es muy difícil encontrar trabajo fijo desde España si no tienes ningún contrato previo. Aun así, otro visado que recomiendo es el O1 (visado de artista). Dependiendo de la variante que elijas y de tu oferta laboral, la empresa que te contrate puede llegar a pagarte el 50% del coste total.

La vivienda: el precio de la vivienda en Nueva York, especialmente en Manhattan y Brooklyn es caro. Normalmente la gente acostumbra a compartir piso con distintas personas para asumir el coste.
 

Skyline de Nueva York, desde Ellis Island


El transporte: desplazarse en tren (metro) es la opción más habitual. Los trenes abren 24 h al día y siempre hay gente, incluso a altas horas de la madrugada. Algunas líneas aún tienen trenes bastante antiguos, donde los conductores anuncian las paradas. Es bastante caótico y es muy habitual que existan alteraciones de las líneas por mantenimiento de las vías. En horas punta de días laborables los trenes se llenan muchísimo (Nueva York es una ciudad muy densa). Teniendo en cuenta la dimensión de la ciudad, es muy normal que la media de tiempo de desplazamiento sea de 30 minutos a 1 hora.

Las vacaciones y días festivos: en los EE. UU, la gente apenas tiene vacaciones. La media son 15 días al año, sin contar los días de festivos nacionales.

El tiempo: es muy extremo, en invierno puede llegar a hacer mucho frío (a veces la temperatura podía llegar a los -13°, y a las 16:30 ya anochece). En verano, en cambio, hace mucho calor y humedad. A penas hay estaciones intermedias, y aun así hay bastante luz, consistente durante todo el año.

Si estáis interesados en venir a Nueva York y tenéis preguntas, no dudéis en contactar conmigo a través de Elisava Alumni.
 

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