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Domestic Data Streamers, alumni de ELISAVA que vuelven a la escuela como maestros

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Los integrantes de Domestic Data Streamers en la sede de Naciones Unidas, donde han expuesto «Time Machine».

El colectivo Domestic Data Streamers, entre cuyos miembros figuran numerosos alumni de ELISAVA, vuelven este curso a nuestra escuela como Profesores adjuntos del Postgrado en Diseño y Estrategias de Comunicación de ELISAVA, donde ofrecerán un taller sobre su trabajo con Camper este mes de noviembre.

Domestic Data Streamers son un laboratorio de comunicación de Barcelona que se está haciendo rápidamente hueco en el sector científico y de la comunicación gracias a su novedosa manera de contar historias. En plena eclosión del Big Data, esta empresa emergente se dedica a interpretar datos complejos a través de lo que han bautizado como “infoexperiencias”, experiencias que visualizan datos, a menudo en forma de intervencin artística. “Se trata de convertir datos en experiencias emotivas para hacer más comprensible la información y empatizar con lo que se está contando”, explica Pau García, Alumni de ELISAVA y joven fundador del colectivo.

La ONU y los viajes en el tiempo

La start-up barcelonesa ha copado recientemente los medios de comunicación al presentar ante la ONU la instalación «Time Machine», realizada por encargo de UNICEF. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, fue el primero en subir a esta “cápsula del tiempo” que permite viajar a la niñez.

El objetivo es concienciar sobre cómo miles de niños en el mundo siguen abandonados a su suerte a causa de la falta de datos sobre su situación en algunos países, algo vital para poder crear programas a medida que mejoren sus vidas. El principal cometido de «Time Machine» es conseguir el compromiso de los líderes globales con las metas marcadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Detalles de la instalación «Time Machine».

Esta imaginativa instalación elabora un cuestionario preparado para estimular los recuerdos más profundos de quien entra en la máquina, como por ejemplo quién fue su primer amor, sus amigos de infancia o qué querían ser de mayores. De esta manera, un recuerdo lejano se convierte en una realidad cercana y revivida en ese preciso momento.

Además, cada respuesta supone un parámetro musical (tono, armonía o ritmo), generando una canción única y personalizada. Con las respuestas también se genera un contrato simbólico entre el niño que un día fue y el adulto actual, que queda expuesto junto a la «Time Machine».

La instalación puede visitarse hasta el 30 de septiembre de 2016 en el lobby de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

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