Naguisa: evolucionar la tradición

Naguisa (næˈgiːza) es el nombre en japonés que recibe el trazo que dibuja la espuma del mar en la orilla. Con este nombre cargado de poesía, en 2012 nació el proyecto impulsado por la diseñadora de producto y Alumni de Elisava Claudia Pérez Polo junto con el arquitecto Pablo Izquierdo López.

Con el objetivo de revitalizar la industria del calzado tradicional, escogieron el yute, un material con propiedades aislantes, 100% biodegradable y reciclable, y cuya extracción se realiza principalmente empleando procesos biológicos, sin uso de químicos, para convertirlo en el elemento principal a través del cual desarrollar colecciones completas de calzado.

Ideados siempre como diseños con los que no renunciar a la comodidad, cada zapato es sometido a un cuidado proceso en el que se valida su ergonomía y confort. A su vez, durante estos casi 10 años, Naguisa ha trabajado diferentes aspectos como tintados o estructuras reforzadas, para prolongar la vida del yute e involucrarlo en el proceso de diseño como un elemento vivo y evolucionable.

Y su apuesta por la sostenibilidad no se queda ahí. Aun con los inconvenientes que presenta a veces trabajar con una industria arraigada en la tradición, Naguisa ha ido incorporando a sus procesos de diseño materiales como pieles de curtición vegetal y sin carga de metales como el cromo, sumando así beneficios como el hecho de ser antialérgicos.

Siempre en constante evolución, actualmente la marca está abriendo nuevas vías de investigación para alargar la vida del yute y trabajando en el desarrollo de nuevos diseños que incorporen diferentes sistemas de producción, como la impresión 3D con materiales reciclados.

Después de 9 años en marcha, Naguisa está presente en más de 20 países y cuentan con dos tiendas físicas, una en la localidad catalana de Sant Just Desvern, desde donde diseñan también los prototipos y otra en Menorca, fieles a sus raíces vinculadas al mar y la tradición.