Khetu Khamba significa «Somos raíz» en bitonga, lengua bantú que se habla en el sur de Mozambique entre otras regiones. Con este nombre nació un proyecto en 2016 con el objetivo de fortalecer la producción de artesanía tradicional de comunidades aisladas, promover y revalorizar el diseño único y simple de sus productos y potenciar la artesanía como medio de vida sostenible.
Junto con la fundadora Sara García, la Alumni Raquel Llaberia es una de las impulsoras del proyecto, que fue seleccionado en la convocatoria de este año del Elisava Crowdfunding Challenge. Khetu Khamba trabaja con la comunidad Linga-Linga, en la provincia de Inhambane una región referente en Mozambique por su artesanía de productos elaborados con hoja de palma, entre otros materiales locales.
Las personas artesanas de la comunidad Linga-Linga elaboran bolsos y cestos de hoja de palma con respeto a su entorno, la bahía de Morrumbene, un área con un alto valor ambiental por su rica biodiversidad y su situación privilegiada en zonas costeras. En Linga-Linga diseñan y crean productos tejidos a mano, con una técnica que se transmite de generación en generación a partir de la paja que se obtiene de la palma. Cada pieza es única y simboliza retomar la esencia de la imperfección a través de la simpleza y la vuelta a lo esencial.
«A pesar de que seguramente los productos Khetu Khamba no sean perfectos, cada una de sus imperfecciones es símbolo de su exclusividad perfecta» explica Raquel. Los productos artesanos han sido diseñados para las actividades diarias de las comunidades y han ido evolucionando con el paso del tiempo respondiendo a la necesidad y al uso que le han ido dando en cada momento. Por lo tanto, tienen un valor tanto útil como estético y forman parte del patrimonio cultural de la región.