Entrevista con Paola Cirelli, diseñadora de moda y fundadora del proyecto Maldita Moda

La Alumni Paola Cirelli comenzó su carrera en diseño de moda en 2007, enfocándose inicialmente en la curación de colecciones. Con el tiempo, se especializó en branding y design thinking, destacándose por promover, mediante ellas, marcas de moda sostenibles. A través de iniciativas como el pódcast «Maldita Moda Club» y el libro homónimo, Paola inspira un cambio hacia una industria más ética y consciente, donde el diseño no solo es estético, sino también sostenible y socialmente responsable. Descubre más sobre su propósito en esta entrevista.

¿Cómo comenzaste tu carrera en el mundo del diseño de moda y qué te llevó a especializarte en Branding y Design Thinking?

En el año 2007 fundé mi estudio, un poco de casualidad. Con unos amigos surgió la idea de asociarnos para abrir una tienda en Bahía Blanca, la ciudad donde nací, ubicada a 800 km de Buenos Aires.

Dentro del equipo que formamos, tenía la tarea de hacer la curaduría de diseñadoras para llevar colecciones para vender. Enseguida capté la oportunidad y desarrollé una cápsula de ropa, llamada “paolacill” que en un principio se vendió muy bien, pero al tiempo empezó a decaer, no tenía fuerza de marca, y dejé de hacerla. 

Desde ese momento en adelante me di cuenta de que la marca potencia todo lo que hacemos, es decir, le da una plataforma desde donde creamos y los productos se transforman en mensajes que viajan de manera tangible y que las personas compran. 

La industria de moda tiene sus particularidades en comparación con otras industrias, ya que a diferencia de crear branding para productos masivos como fideos o yogures, la estrategia de marca se cuela en las prendas y es necesario hacerlo así en la colección. Por lo tanto, un branding no se queda solo en un discurso, mensaje o comunicación en marketing, si no es parte también de la estratégica de la colección. Por eso hay que conocerla, y entender cómo pensamos las diseñadoras de moda, para poder desarrollar un branding que satisfaga todo el recorrido de una marca de moda. 

Desde ese momento empecé a explorar diferentes proyectos desde la moda hacia la marca, y cada desafío que llegaba al estudio desde hacer asesoramiento a empresas, o producto terminado, me ayudaron a ir configurando un camino que hoy en día sigue transformándose al igual que las necesidades de la sociedad. Por eso desarrollé el método propio que usamos en el estudio llamado Método Sewing que une el branding, la colección y el marketing, todo atravesado por la sostenibilidad. 

Otro de los puntos es la sostenibilidad, de cómo comunicar sin caer en mensajes básicos que todo el mundo está proponiendo y que no es un diferencial sino un must. Por otro lado, el pensamiento de diseño aporta un entendimiento de las problemáticas coyunturales. La unión del branding y design thinking potencia mi trabajo cada día, y lo hace evolucionar, la sostenibilidad no es una moda, sino un valor que debe ir intrínseco a cualquier proyecto que nace en cualquier industria. 

Cuando inicié mi camino profesional independiente, empecé a investigar y así conocí en el 2008 a la Alameda, una cooperativa de trabajo conformada por personas rescatadas de la esclavitud. Un lado oscuro de la moda, que decidí difundir, y actuar en consecuencia, para potenciar la otra moda. Así desde hace 17 años soy activista en la moda sostenible.

Paola Cirelli - Maldita Moda
¿Qué te inspiró a abrir el podcast Maldita Moda Club y el Club Internacional Maldita Moda? ¿Cuál es tu objetivo principal con estos proyectos de comunicación?

El objetivo principal fue expandir el mensaje de que otra moda es posible. Encontré en el pódcast un medio interesante, nuevo y directo para contar todo lo que había investigado, trabajado, desarrollado en torno a la sostenibilidad del cual prepandemia se hablaba poco. 

Desde que me crucé con la Cooperativa de Alameda en el 2008 sentí la necesidad de contar al mundo lo cruel que es la industria de la moda, esclavizando y matando personas. Me enoja mucho la indiferencia, la falta de independencia en el periodismo y lo opaco del sistema para seguir perpetuando un sistema donde pocos se benefician.  

El pódcast logró cruzar los océanos y llegar a una audiencia increíble, 53 países y más de 26 mil oyentes, según las estadísticas de Spotify e ivoox. 

Luego decidí que ese club tenía que nacer, y crear un espacio para compartir, debatir, aprender, debatir, entre personas con los mismos intereses y ganas de hacer las cosas diferentes. En el club somos todas mujeres de diferentes países que nos juntamos a charlar y es sumamente nutritivo, ya que las miradas diferentes nos aportan nuevas perspectivas.

El objetivo de estos proyectos comunicacionales es difundir y crear más agentes de cambios, red de redes que inspiren a otras a sumarse a la moda sostenible. La comunicación es fundamental para crear comunidad y esa comunidad cada día es más grande. A veces me pongo a pensar y comparo en el momento que empecé hace 17 años hablando de moda sostenible, de talleres de trabajo justo y no había muchas personas que escucharan o les interesara. Hoy es diferente y estoy muy feliz de que la sostenibilidad está de moda. 

Elisava
En tu libro «Maldita Moda», hablas sobre emprender de forma creativa y sostenible en la industria de la moda. ¿Cuáles son los principales principios que promueves para lograr esto?

Los principios fundamentales, ante todo, son el cuidado de las personas que trabajan en la industria de la moda. Desde la agricultura hasta el producto terminado y luego en la circularidad. No concibo la idea de que una marca exponga una colección con materiales “sostenibles” desarrollados por personas en la pobreza, hasta incluso por niños. Es algo que no voy a tolerar nunca. Y muchas empresas perpetúan esa forma de producir para que haya mayor rentabilidad entre lo que cuesta producir y la venta de ese producto. Se han denunciado hasta marcas de lujo que utilizan este tipo de formas de producir. Se puede leer, además de en mi libro Maldita moda, cómo crear una marca de moda sostenible y revolucionar el mundo, los de Dana Thomas, en Fashionopolis o Deluxe: De cómo el lujo perdió su esplendor, en ambos y junto con el de Naomi Klein, No logo, podemos leer cómo es él detrás de escena de la moda. 

Por otro lado, el uso del design thinking, que se traduce también como ecodiseño, teniendo en cuenta lo contextual, y las necesidades. Las diseñadoras debemos ser responsables y conscientes de que nuestras ideas se producen en una determinada industria y es consumida por unas determinadas personas, por lo tanto, debemos actuar en consecuencia de la disminución de impactos negativos y que el diseño sea utilizado para mejorar la sociedad no empobrecer o dañar los ecosistemas.

Paola Cirelli - Maldita Moda
En tu experiencia, ¿cuáles son los mayores obstáculos que enfrenta la industria de la moda en términos de adoptar prácticas más sostenibles? ¿Cómo crees que pueden superarse estos desafíos?

La opacidad de ciertas marcas respecto a sus procesos, el Greenwashing. La falta de voluntad de las marcas de pagar correctamente y evitar que la pobreza aumente porque la moda es una de las principales industrias esclavizantes y contaminantes. Los obstáculos mayores son los modelos de negocios, buscar una mayor ganancia a costa de dañar. El desafío es pensar en las personas, el medio ambiente y el crecimiento equilibrado y mejor distribuido.

¿Qué papel juega el Design Thinking en la creación de marcas de moda sostenible?

Es sumamente importante el pensamiento de diseño a la hora de crear cualquier colección. Primero, porque entendemos que nuestras ideas se concretan junto a la industria, una industria conformada por un sistema basado en las personas, en la tierra. Las diseñadoras debemos entender que no dibujamos prendas, no creamos estilos, no produzcamos moda, diseñamos prendas que una persona debe usar, utilizando su cuerpo de manera natural, y, por lo tanto, es una parte fundamental del día a día de cualquier habitante en la tierra. 

Todos los diseñadores tenemos una enorme responsabilidad sobre lo que generamos a partir de una idea.
En el momento de diseñar se pone en alerta las alarmas de todo lo que conlleva realizar una prenda, desde las personas que lo usarán, los impactos medioambientales, la vida útil, la forma en que se va a producir, qué maquinarias se utilizarán para desarrollarlo, y luego como se venderá, etc. Miles de preguntas nos rondan la cabeza en el momento en que tenemos un encargo de diseño.

¿Pero somos realmente conscientes sobre la ética y el buen diseño? Cuando trabajamos para otras empresas, en qué nivel aplicamos los principios del diseño, en el que la persona está en el centro del problema (human center design)

El diseño entra a la moda para transformarla y es crucial entender esta transformación. Ha dejado de ser solo estético y aspiracional para hablar en código de funcionalidad, estético, técnico, sostenible y todo lo que conlleva diseñar. El diseño da servicio a la sociedad.


Decálogo del buen diseño de moda:

  1. El buen diseño es sostenible: Todo buen diseño deberá ser pensado para que consuma lo menor posible, recursos naturales vírgenes, genere el menor impacto de huella de carbono y que provenga de talleres legales con sueldos dignos que potencie el crecimiento económico de todas las personas presentes en el proceso de construcción y venta de ese producto. Medioambiente, personas, y crecimiento económico equilibrado.

  2. El buen diseño es estético: la belleza y armonía debe estar presente siempre.

  3. El buen diseño es funcional: debe poder responder a las necesidades del cuerpo humano; Sin limitarlo, incomodarlo o dañarlo.

  4. El buen diseño es integrador: Integra a los diferentes cuerpos, no dependiendo del tallaje.

  5. El buen diseño es innovador: Propone cambios que respondan a las necesidades coyunturales de la sociedad y resuelve problemáticas actuales. 

  6. El buen diseño es comunicacional: Ser un medio de expresión personal.

  7. El buen diseño es duradero: debe tener una vida útil que trascienda las modas.

  8. El buen diseño es responsable y ético: Tiene en cuenta los impactos a nivel sostenibilidad, de la cadena productiva sana, de la distribución y venta, además de cuando es considerada basura que pueda integrarse nuevamente, creando el menor impacto.

  9. El buen diseño es regenerativo y circular. Debe aportar a la regeneración del medioambiente y que pueda ser utilizado nuevamente en un circuito de Upcycling o reciclaje.

  10. El buen diseño es adaptativo. Debe poder responder a las diferentes barreras en cuanto a discapacidades de las personas.
Paola Cirelli - Maldita Moda
Como mentora de diseñadores y emprendedores, ¿hay alguna historia inspiradora de alguien a quien hayas asesorado y que haya logrado un impacto significativo en la industria?

Podría decir que todas son historias que impactan de manera significativa en la industria, ya que todas son moda sostenible. Hablamos siempre de robar cuota de mercado a la moda tradicional, por lo tanto, cuantas más marcas sostenibles existan en el mercado, menos será el impacto negativo en nuestro ecosistema, y mayor será el impacto social por dar trabajo justo y mejorar la calidad de vida de muchas personas, sobre todo de mujeres. Casi todas las marcas que hemos realizado o asesorado están dirigidas por mujeres, por lo tanto, esto para mí es una historia inspiradora, mujeres emprendedoras saliendo al mundo con proyectos que cambiarán el curso de la historia por ser sostenibles. 

Finalmente, si pudieras resumir tu filosofía de diseño en una frase o lema, ¿cuál sería?

El diseño es rebelde porque todo el tiempo cuestiona el status quo y piensa de manera holística, integradora, social, sostenible e innovadora.