Vivir en un pueblo pequeño en el Pirineo y dedicarse al arte contemporáneo no parece lo más habitual. ¿Cómo surgió la idea de crear Entorns en este contexto?
La realidad es que pude crear Entorns porque tenía raíces aquí. Al tener mi familia en la zona, contaba con un espacio disponible que me permitía la libertad que necesitaba para montar algo así. Probablemente, en una ciudad, esto hubiera sido imposible para mí: allí todo es mucho más limitado y complicado, especialmente en cuanto a espacio. Además, crecí aquí, en el Pirineo, y cuando descubrí el arte contemporáneo siendo adolescente me encantó, pero también me sorprendió mucho que no existiera nada parecido donde yo vivía. Así que pensé: ¿por qué no hacerlo yo misma? Tenía ganas de traer a este entorno algo que había disfrutado tanto fuera y que parecía incompatible con lo rural. Al final resultó que no solo era posible, sino que aquí arriba tenía mucho más sentido.