Entrevista con el ilustrador David Sancho

En tu obra se percibe una sensibilidad por el paso del tiempo, la memoria y la identidad. ¿Qué lugar ocupa la emoción en tu forma de narrar visualmente?

Para mí lo emocional es muy importante a la hora de trabajar. Me atrae mucho la capacidad que tiene la imagen para transmitir ideas complejas o abstractas de manera sencilla, sin necesidad de traducirse a palabras. Me resulta interesante esa forma de comunicarse que parte más de la intuición y lo simbólico que desde lo lógico.

¿Qué te interesa del formato de la novela gráfica frente a otros medios visuales o narrativos? ¿Estás experimentando con otros formatos o lenguajes ahora?

Creo que el lenguaje del cómic es un medio super versátil en el que caben muchísimas capas de información. Está todo lo que se cuenta de manera visual, lo que se narra en el texto, la composición de la página, la secuenciación de las viñetas, el color… un montón de elementos con los que ir tejiendo la historia e ir añadiéndole matices. Para mí es un lenguaje que combina el tiempo de lectura lento, al detalle y más abstracto que puede tener ilustración, con la narrativa secuencial y los ritmos que tiene el cine; lo que te abre muchas posibilidades a la hora de trabajar.

Por el momento, sí que quiero seguir explorando este medio, aunque sin dejar de lado el trabajo de ilustración. En mi opinión los dos son expresiones distintas del lenguaje gráfico y por ahora me apetece experimentar con ambos.

David Sancho

En Barbecho hay una conexión muy fuerte entre paisaje y memoria. ¿Qué significa para ti la idea de “volver al pueblo”? ¿Qué te gustaría que los lectores se llevaran al cerrar el libro?

Yo nací ya en Teruel, pero siempre he conservado un fuerte vínculo con Pancrudo, el pueblo de mis abuelos. Diría que para mí, volver allí es volver al punto de partida. Llevo ya 10 años fuera de casa y, aunque he aprendido mucho en las ciudades en las que he estado, siempre necesito volver de cuando en cuando. Considero que las raíces, donde crecemos, la familia, etc. acaban siendo una parte importante de cómo vemos el mundo. Así que volver a Pancrudo me hace mirar hacia todo eso, al contexto de donde vengo. Creo que me sitúa en perspectiva dentro de él y me ayuda a entenderme mejor en el resto de lugares.

Por mi parte, me gustaría que el lector hiciese suya la historia. Que el libro logre hacerle pensar en sus propias raíces y verlas como algo por lo menos a tener en cuenta. Y por otro lado, a los que el tema les pilla más lejos, que les muestre también la despoblación desde nuestra perspectiva. Que se entienda que no solo son pueblos que se vacían, si no que son aparte una pérdida cultural y de identidad.

¿Cómo fue tu paso por el Máster en Ilustración y Narrativa Visual en Elisava? ¿Qué papel jugó en la gestación de Barbecho?

El Master fue una oportunidad de empaparme de referentes y empezar a ver todo lo que rodea a un cómic. A parte de desarrollar Barbecho como proyecto final, que sí que sirvió para estructurar bien qué pasos seguir, siento que la novela se enriqueció sobre todo del ambiente de las clases durante el año. Al final fueron 10 meses llenos de conversaciones, trabajos y lecturas en torno al cómic, en los que conocí obras y artistas a los que igual por mi cuenta nunca habría llegado. Esto junto a la experiencia de las profesoras y profesores, y el trabajo del resto de mis compañeros, me descubrió la cantidad de formas posibles en las que se puede abordar el medio.

¿Qué ha supuesto para ti ganar el Premio Fnac-Salamandra Graphic? ¿Ha cambiado tu forma de afrontar nuevos proyectos?

Todo el proceso ha sido una oportunidad para aprender muchísimo; del mundo editorial, de procesos de trabajo, de mis inquietudes… Creo que me ha dado muchas herramientas y más seguridad a la hora de afrontar proyectos más largos y complejos. Y también, en lo personal, yo diría que me ha ayudado a confiar un poco más en lo que hago. La ilustración y el cómic son sectores complicados de por sí, así que cuando algo sale y funciona hay que permitirse también el celebrarlo, que parece que nos cuesta un poco a todos jaja.