En el cruce entre la pasión por el diseño y el compromiso con la sostenibilidad, surge la figura de Àlex Jiménez, Alumni, fundador de Nutcreatives y ahora impulsor de Suru junto a Ricardo Camilleri, una apuesta innovadora en el mundo de la edición de mobiliario e iluminación. Con una trayectoria sólida en el diseño y desarrollo de productos, Jiménez y su equipo se encontraron con un montón de soluciones creativas guardadas en el cajón, esperando ver la luz. Descubre en esta entrevista como nace Suru y que hay detrás de sus valores de marca.
Entrevista con Àlex Jiménez, fundador de Nutcreatives y Suru
Desde Nutcreatives tenemos mucha experiencia diseñando y desarrollando productos para otros, y con el tiempo hemos ido acumulando conocimientos de materiales, soluciones, proveedores e incluso diseños que por motivos diversos nuestros clientes en Nutcreatives no han aceptado (porque no encajaban con su modelo de negocio o su visión, por coste, por riesgo, por dificultad, etc.)
Tuvimos la propuesta de un grupo de pequeños inversores de lanzar algún proyecto en común, y a partir de ahí decidimos crear una empresa que pudiera dar salida a todas esas soluciones que eran tan interesantes para nosotros y que teníamos guardadas en el cajón desde hacía un tiempo.
La artesanía es solamente una parte de Suru, tenemos productos y componentes de productos que se producen industrialmente. El reto ha sido combinar muchas soluciones km0 y de una capacidad productiva limitada junto con materiales y otras soluciones que a priori tienen una escala de funcionamiento mayor, junto con un diseño de producto que hiciera viable y atractivo el resultado final. Estamos empezando y hay mucho margen de mejora, pero diría que hemos conseguido un buen equilibrio entre todos esos aspectos.
Lo es, y si a eso añadimos que nos hemos marcado como objetivo tener precios dentro de lo que proponen las marcas de referencia, la dificultad aumenta todavía más. De todas maneras para nosotros es clave no renunciar a nada. Mejorar el impacto de un producto no debe implicar nunca renuncias — sí puede implicar transformaciones — a nivel de estética, funcionalidad, ergonomía, etc. Por supuesto que añadir condicionantes nuevos va a modificar el resultado de un proyecto a muchos niveles, pero el resultado tiene que seguir siendo un BUEN producto que los usuarios quieran utilizar.
Hay que preguntar todo lo posible acerca de la composición, el origen, los impactos que genera, su toxicidad, etc. evidentemente verificando al máximo la información que nos llega. Consultamos las fichas técnicas y las certificaciones, hablamos mucho con las empresas que los comercializan, visitamos sus instalaciones y leemos toda la información posible en fuentes de referencia para tener una idea clara de si un material nos interesa o no. A partir de ahí estudiamos cómo se transforma el material, qué resultado da y si eso entra dentro de la lógica de costes que necesitamos. Es un proceso lento que a veces ha llegado a durar más de un año.
Ha sido un gran reto generar todo lo que se puede ver hoy en día en Suru. Desde diseñar y desarrollar técnicamente los productos, implementar materiales y soluciones muy innovadoras a una escala de producción pequeña, encontrar a los proveedores que nos faltaban y convencerlos de que se apuntaran al barco, crear la marca y sus aplicaciones, a cotizar todo y hacer la tarifa o salir a vender algo totalmente nuevo sin que nuestros clientes potenciales nos conozcan todavía. De todas maneras, no es nada que cualquier startup no haya experimentado en primera persona y estamos aprendiendo mucho en el proceso.
Se trata de entender qué impactos genera toda la cadena de valor de los productos, y a partir de ahí proponer soluciones a cada uno de los impactos que se han detectado, ¡o a todos los posibles al menos! Con la fabricación también hay que hacer las preguntas adecuadas y buscar en fuentes de referencia antes de tomar decisiones.
Para nosotros es importante por eso establecer relaciones de confianza con nuestros proveedores, y eso funciona mejor cuando se trabaja a una escala local, cosa que hemos potenciado mucho en Suru y que además reduce los impactos de la distribución y genera beneficios económicos en nuestra propia zona.
Para nosotros incorporar esos principios es muchísimo más importante que los materiales en sí. De hecho, intentamos ir a máximos y diseñar productos fáciles de gestionar como residuo, con una vida útil larga y reparables, además de incorporar materiales y soluciones medioambientalmente interesantes. Al final se trata de tener un entendimiento claro del ciclo de vida de un producto y saber que hay impactos en todas sus fases. Sustituir un material por una alternativa de origen reciclado, por ejemplo, puede mejorar los impactos de la materia prima de un producto, pero siguen existiendo problemas en la vida útil, la producción, la distribución o los residuos, hay que enfrentarlos.
Además, fabricar con un material de mejor impacto, pero con unas condiciones laborales que no fomenten el desarrollo personal y profesional de los trabajadores que participan en el proyecto tampoco tendría mucho sentido, y en muchos sectores como la moda esto se ha convertido en algo frecuente. Diseñar con los criterios correctos puede y debe solucionar la mayoría de esas problemáticas.
Más información sobre Suru: suru.barcelona