En Barcelona
Alumni Stories — Xavier Franquesa
Tambíén en Barcelona. He vivido toda la vida en mi ciudad, es muy difícil cambiarla por otra. Solamente estuve ausente durante 9 meses, que viví en Wiesbaden (Alemania).
Diseño de interiores
Trabajo en la galería il·lacions de diseño contemporáneo, que creé en 2011.
Empecé, aun de estudiante, a trabajar en un despacho de arquitectura. Allí se hacían los bares, discotecas y restaurantes del momento. Posteriormente, estuvimos unos 3-4 años haciendo proyectos en Japón y más tarde otros tantos años en Alemania, desarrollando propuestas de gran tamaño como la zona de restauración del Commerzbank, de Norman Foster, en Frankfurt.
Simultáneamente, en esa época monté mi primer estudio de interiorismo y me dediqué también a proyectos locales, como los nuevos concesionarios corporativos para SEAT o espacios de entretenimiento para Cirsa.
Estuve también unos años desarrollando muchos comercios en Barcelona y proyectos de ocio y hospitality en Alicante. También he trabajado en los proyectos de 3 hoteles en Barcelona, como interiorista, director creativo y también en la imagen corporativa de los mismos.
Y desde 2011 lidero la galería de diseño il·lacions, mi proyecto personal, que promueve y pone en valor el diseño independiente y coleccionable que se hace en la ciudad y su zona de influencia.
Para mí el diseño aglutina conceptos como belleza, eficacia y funcionalidad en los objetos. Me cuesta mucho convivir con algo mal resuelto y torpe, que se podía haber hecho mejor. Por suerte en Barcelona no se dan muchos casos. Pero sobre todo significa “pensar las cosas”, algo que cada vez se da menos en este mundo tan trepidante e instantáneo. La cultura del proyecto aplicada a lo que nos rodea, pensar, imaginar, resolver técnicamente y encima, si puede ser, de forma bella y armónica.
Me encanta lo inesperado y lo disruptivo, la disidencia. Tomar el camino no previsible para que sucedan cosas que nunca se han dado, evolucionar. Para hacer lo que todo el mundo ya está la mayoría, y no me interesa. Cuando veo que las novedades son aquello que ya vi hace 20 años, pero de otro color, me siento muy decepcionado y nada realizado. Me gustan las mentes que cuestionan las cosas, que no parten de los apriorismos, sino que empiezan de cero, con la mente abierta.
Era otra época, hay que decirlo. Teníamos buenos profesores y era fácil acceder a ellos, a sus despachos y proyectos, innovadores y de vanguardia.
Me fascinó descubrir compañeros con muchísima vocación que no venían de bachillerato o de la universidad, sino de algo que se llamaba “diseño básico”, que ahora sería algo parecido a la formación profesional. Estaban muy motivados, todos trabajaban y estudiaban al mismo tiempo y eran realmente los expertos en el oficio. Igual no eran unos grandes estudiantes, pero sí unos buenos profesionales de los que aprender mucho. Ahora dudo que exista algo parecido.
De lo que tengo mejor recuerdo es de estar trabajando en despachos profesionales desde el día uno, y compaginar estudios y conocimientos con gente muy buena, con los diseñadores y arquitectos del momento.
No me gustan mucho los consejos, prefiero las opiniones.
Intentar que Barcelona deje de ser un parque temático para entretener a turistas, que no nos vendamos la ciudad e intentemos sobrevivir con nuestros propios valores y creencias. Que podemos dejar algún legado a las generaciones futuras.