Sant Boi de Llobregat, cerquita de Barcelona
Alumni Stories – Iván Bravo
Estudié el Grado Superior en Diseño, especialidad Gráfico.
En mi propio estudio, justo encima de casa.
Ya hacía de becario mientras estudiaba, en el estudio de diseño de los padres de un amigo. También trabajé una temporada con el diseñador Martín Azúa, compaginándolo con proyectos propios, y poco tiempo después de acabar de estudiar, me hice autónomo. No había otra opción, porque quería dedicarme a la ilustración. Hoy en día, en el estudio hago ilustración, animación, murales, instalaciones para exposiciones y algo de diseño gráfico.
Creo que diseñar es intentar hacer las cosas bien. Hacer que los elementos de comunicación, los objetos o los espacios satisfagan las necesidades, sean sostenibles a nivel económico y medioambiental, que funcionen a muy largo plazo, y que alberguen belleza, bondad y valores. Diseñar un objeto de usar y tirar, por ejemplo, podría considerarse un diseño nefasto por parte de la gente del futuro, que se va a encontrar con toneladas de residuos… de objetos de usar y tirar.
Me encanta la gente que hace ilustración conceptual. También aquellas artistas que trabajan con sus ganas de jugar. La lista es larguísima, pero podría mencionar a Steinberg, Christoph Niemann, Tim Lahan, Richard McGuire, Luci Gutiérrez, Javier Jaén, Miguel Porlán o Riki Blanco.
Siempre digo que me lo pasé muy bien. Creo que tuve mucha suerte de tener los compañeros y compañeras con quienes coincidí. Aprendí muchísimo de ellos, e hicimos muchos proyectos fuera de lo habitual. La sensación de libertad creativa, los últimos años, fue enorme.
Empecé a estudiar diseño con la convicción de que no quería diseñar nada que pudiera hacer daño a una persona: prefería diseñar un cartel que una silla, porque pensaba que la silla podía romperse. Hace 20 años que acabé de estudiar, y durante estos años he superado ese miedo. Además de mi trabajo habitual de ilustrador, ocasionalmente he montado instalaciones interactivas o inmersivas en museos… y no ha pasado nada, nadie se ha hecho daño. Me he atrevido también a hacer animaciones, murales, o diseñar algún mueble. Y creo que esa actitud de no tener miedo a enfrentarse a un tipo de proyecto que nunca has hecho antes, es en parte por el plan de estudios que me tocó: los dos primeros años estudiamos diseño gráfico, industrial e interiores; los dos siguientes años te especializabas. Te da una perspectiva bastante global de cómo aplicar metodologías de diseño a diversos proyectos.
Prestar atención a lo que haces, para hacerlo cada vez mejor. Y tener paciencia.
Uno de mis retos es ilustrar una portada de The New Yorker.