10 proyectos de estudiantes de Elisava que reflejan el nivel profesional de sus programas
El mejor indicador de la calidad de un programa de diseño o ingeniería no es el plan de estudios, sino aquello que los estudiantes son capaces de producir antes de finalizarlo. Cuando un proyecto académico incorpora una empresa real, un jurado de premios internacional o un problema clínico vinculado a pacientes concretos, deja de ser un ejercicio de clase para convertirse en una pieza que podría formar parte de un portfolio profesional desde el primer día.
Elisava publica una selección de estos trabajos en su página de proyectos, y revisarlos es una forma concreta de entender cómo los distintos itinerarios, grados y másteres se traducen en práctica real. Esta selección de diez proyectos muestra la diversidad de caminos posibles y el nivel de exigencia que hay detrás de cada uno de ellos.
Cuando la ingeniería en diseño industrial se enfrenta a un problema real
El Grado en Ingeniería de Diseño Industrial forma profesionales capaces de dominar tanto el lenguaje del diseño como el de la ingeniería de materiales. Dos proyectos ilustran claramente esta combinación de competencias:
1. REEFLEX, desarrollado junto a las empresas Oiko y MSI–Marine System Iberia, es un arrecife artificial que biomimetiza los ecosistemas rocosos y coralinos mediante residuos agroalimentarios ricos en carbonato cálcico. Su objetivo es contribuir a la protección del litoral catalán y favorecer la regeneración de la vida marina.
2. Prodapt, ganador del Premio ei!, aborda un problema clínico muy específico: las úlceras por fricción provocadas por prótesis. La propuesta consiste en un sistema de sujeción dinámico fabricado mediante escaneo 3D y materiales inteligentes que mejora el confort y la adaptación del paciente.
En ambos casos, el estudiante no diseña para un cliente ficticio. Trabaja con las limitaciones reales de un material, un proceso de fabricación y una empresa que evaluará la viabilidad de la solución propuesta.
Investigar el material antes de diseñar el objeto
Una parte importante del diseño contemporáneo no comienza con la forma, sino con el material. En el Máster en Diseño mediante Nuevos Materiales, el proyecto Oxilose explora la interacción entre la celulosa bacteriana y los derivados metálicos a través de un proceso de oxidación no controlado. Lo interesante no es únicamente el resultado estético, sino el cambio de rol que plantea: el diseñador deja de ser quien controla cada detalle para convertirse en quien facilita un proceso bioquímico y posteriormente interpreta los resultados que emergen de él.
Este enfoque responde a una tendencia real del sector, donde la investigación en materiales biobasados y materiales vivos se ha consolidado como una especialización propia, diferenciada del diseño de producto tradicional.
Diseño para marcas
Diseñar para una empresa real con una identidad consolidada exige un tipo de disciplina distinta a la de un proyecto conceptual: es necesario respetar los códigos de marca al mismo tiempo que se resuelve un problema funcional.
En el Grado en Diseño e Innovación, el proyecto USM Modular Speaker (https://www.elisava.net/proyectos/usm-modular-speaker/) nació de una colaboración con USM Modular Furniture para integrar un sistema de altavoces modulares en los muebles Haller sin alterar su identidad estética ni su lenguaje de marca.
Por otro lado, en el Máster en Packaging Design, el proyecto Twist & Move, desarrollado junto a Isern Patentes y Marcas, rediseña el envase de los apósitos adhesivos para que puedan reponerse según su forma y tamaño sin necesidad de abrir toda la caja.
Ambos proyectos demuestran cómo el diseño de packaging y el diseño de producto, aunque comparten fundamentos, se han consolidado como especializaciones con metodologías, desafíos y salidas profesionales propias.
De la vivienda privada al espacio de marca
La arquitectura de interiores y el diseño de espacios comerciales parten de una misma base: la relación entre el cuerpo, la luz y los materiales. Sin embargo, responden a necesidades y encargos muy diferentes.
• Casa Maresía, desarrollado en el Postgrado en Diseño del Espacio Interior (https://www.elisava.net/masters/postgrado-en-diseno-del-espacio-interior-perimetros-privados/), trabaja con un cliente real y una parcela situada frente al mar en Tarragona. En este proyecto, la estructura existente condiciona cada decisión de diseño, obligando a responder a necesidades concretas de habitabilidad, contexto y construcción.
• Bimba y Lola: un manifiesto visual para el retail del futuro, del Máster en Diseño del Espacio Comercial: Retail Design, concibe la flagship store como una herramienta estratégica de posicionamiento de marca, donde cada composición espacial y geométrica contribuye a construir una narrativa coherente.
Si en el primer caso la exigencia viene determinada por el lugar y el cliente, en el segundo está marcada por la coherencia con una estrategia de marca previamente definida. Identificar cuál de estos enfoques encaja mejor con la forma de trabajar de cada persona suele ser una de las claves para elegir una especialización.
Comunicación y diseño gráfico con impacto real
No todo el diseño se traduce en objetos o espacios. Una parte importante del sector se dedica a construir estrategias de marca y sistemas visuales capaces de responder a retos contemporáneos.
• En el Máster en Dirección Creativa y Comunicación, el proyecto Camper x Frank Enstein desarrolla una campaña completa basada en el concepto de recraft, utilizando a Frankenstein como director creativo simbólico de la narrativa de marca.
• En el Máster en Diseño Gráfico, DataWatchdog propone un sistema visual para una fundación dedicada a la transparencia y al uso ético de los datos personales, abordando una cuestión de creciente relevancia social y tecnológica.
Ambos proyectos demuestran que el diseño gráfico y la dirección creativa van mucho más allá de la dimensión estética. Implican definir un posicionamiento estratégico, construir un discurso sólido y sostenerlo mediante un lenguaje visual coherente y relevante.
El diseño como respuesta a una necesidad médica
Si hay un proyecto que resume el nivel de exigencia que puede alcanzarse en un máster, ese es Hipcare, desarrollado en el Máster en Diseño y Desarrollo de Producto. Se trata de la primera férula personalizada impresa en 3D para el tratamiento de la displasia de cadera en bebés, fabricada con PLA y partículas de cobre para mejorar la higiene y la transpirabilidad frente a las escayolas tradicionales.
El proyecto ha sido seleccionado en los iF Design Awards, ha recibido la Medalla ADI, un European Product Design Award y la medalla de oro del Premio Internacional de Diseño Braun. Cuando un proyecto académico compite y obtiene reconocimiento en los mismos certámenes que productos ya comercializados, el concepto de “nivel profesional” adquiere una dimensión muy concreta.
¿Qué nos dicen estos proyectos sobre el sector?
Estos diez proyectos no son casos aislados: muestran un sector en el que la ingeniería en diseño industrial, el diseño gráfico, el diseño de producto, el diseño de espacios, la comunicación y la tecnología se entrecruzan constantemente, y donde cada especialización responde a un tipo de problema y de cliente diferente.
La diferencia entre un grado y un máster no es únicamente una cuestión de duración. Un grado construye una base transversal desde la que explorar distintas áreas y definir una dirección profesional, mientras que un máster permite profundizar en ámbitos muy específicos —como packaging, retail, nuevos materiales o dirección creativa—, a menudo partiendo de un perfil académico o profesional ya definido.
Analizar estos proyectos con detenimiento es una buena manera de identificar qué tipo de retos resultan más atractivos para cada perfil: aquellos que se resuelven mediante un nuevo material, los que requieren desarrollar una estrategia de marca o los que exigen validar clínicamente un producto o dispositivo. Detrás de cada uno de estos caminos existe un programa específico, con una metodología propia y unas salidas profesionales claramente definidas.